La participación en el S. XXI
El OVE inició con el III Votobit una nueva etapa de deslocalización de sus encuentros anuales para abordar los problemas jurídico políticos, de proceso y tecnológicos relacionados con la nuevas infraestructuras de voto electrónico. La sucesivas ediciones de Votobit se han caracterizado por la fusión de propuestas prácticas, empresariales y tecnológicas, y la voz de los expertos y especialistas, tradicionalmente campos estancos. Desde el principio nuestra apuesta ha sido por la unión de dos mundos tradicionalmente separados cuando no enfrentados. El III Votobit ha sido un éxito de diversos modos. Por el grado de colaboración alcanzado con el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Coahuila, sellado con un convenio de colaboración, que se prorrogará en el tiempo en otras iniciativas que están estudio, y por el nivel de participación logrado.
En la presente edición se abordaba el nuevo escenario de participación ciudadana en los asuntos públicos a la luz de las nuevas infraestructuras de voto electrónico. Tenemos por extraordinario y en cierta forma lo es, la sustitución de la tecnología de palitos para contar votos, por urnas electrónicas. Es cierto que es un salto cualitativo, en todo caso, menor, pequeño, minúsculo, comparado con las posibilidades que las nuevas infraestructuras nos brindan para hacer posible el voto remoto (por internet), con sus retos tecnológicos y la emergencia de un viejo paradigma, la democracia antigua o la participación en los asuntos públicos de manera directa. No a través del representante electo o el intermediario natural, partidos políticos o el tejido asociativo clásico.
La tecnología digital tiene propiedades intrínsecas, nativas, no mutilables y tampoco sometibles. Por ejemplo, la tecnología digital no crea problemas de escasez. Es el atributo que más problemas de acomodo induce desde el punto de vista social, jurídico y económico. Es un atributo con muchas potencialidades de todos conocidas. Todo lo que asume o absorbe, todo lo que es interpretable en código binario, es repicable, desde el punto de vista funcional, de manera ilimitada. El derecho de autor y los derechos de copia tal como hoy los conocemos entran en crisis con la implantación, despliegue y difusión de un bien social de nueva factura, la tecnología digital.
Viene a cuento lo anterior porque nos tiene que servir de guía para comprender que una nueva tecnología, que aceptamos como un bien social, las infraestructuras de voto electrónico, están cargada de valores al principio imperceptibles pero que el tiempo decanta. En el caso de las nuevas infraestructuras de voto electrónico, que contienen de manera nativa, no mutilable y tampoco sometible, el atributo de la democracia de alta disponibilidad o hiperdemocracia (hiperpresencia institucional). Las instituciones de la democracia pueden entrar en el hogar y llegar al ciudadano uno a uno y de manera muy intensa. El representante del pueblo puede organizar un diálogo con cada uno de sus electores o con grupos de ellos y las instituciones, también las entidades privadas de cualquier naturaleza, todas, pueden organizar un dialogo, con cada ciudadano o con grupos de ellos. Las infraestructuras de voto electrónico, harán posible, fiables, la organización del diálogo, la captura de información, la formación y destrucción de minorías y mayorías, y la extracción de conocimiento. Las infraestructuras de voto electrónico traen a primer plano nuevas formas de organizar la estabilidad y el equilibrio institucional.
Los retos a superar son muchos. Katju Holkeri nos relató las dificultades que agrega gestionar volúmenes de información, de repente, gigantescos, el débil desarrollo de las tecnologías de extracción de conocimiento, o de cómo las dificultades naturales que entraña organizar un diálogo se disparan en el contexto de las nuevas tecnologías. Estamos en la primera fase y es una fase que nos obligará a reforzar, ensanchar y hacer crecer las formas de la democracia deliberativa, las que hoy conocemos, muy rígidas, al hilo de las nuevas posibilidades que nos brindan las nuevas infraestructuras de voto electrónico. Viejas premisas tendrán que ser revisadas. Nuestros modelos institucionales avanzarán y evolucionarán al hilo de los tiempos y las nuevas posibilidades.
La participación en el Siglo XXI, es asunto que el III Votobit, primer jalón, ni mucho menos agota y que será recurrente en el futuro. Un país como México, una gran democracia, muy fortalecida por su apuesta institucional por la transparencia y por la sensibilidad de la mayor parte de su liderazgo hacia el prometedor mundo de la nuevas tecnologías, puede producir, no hay que descartarlo, soluciones institucionales destinadas a dar la vuelta al mundo e influir en el resto de democracias. En el III Votobit se habló de manera germinal, incipiente, de los retos que nuestras sociedades empiezan a asumir con desigual intensidad.
| Ponentes | ||||||
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| Homero Ramos | Katju Holkeri | Hikaru Takeuchi | Ángel Alonso | |||
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| Ichiro Shinkai | Justo Carracedo | Luis Panizo | ||||