Aumentar la democracia, mejorar las decisiones
Se celebró los días 26 y 27 de Febrero de 2003
Declaración institucional del OVE
Observatorio Voto Electrónico
Las tecnologías de decisión son parte indisoluble de la Sociedad de la Información. El OVE ha hecho una apuesta sincera por ellas porque son ellas las que activarán el II Ciclo de la Sociedad de la Información, al popularizar las infraestructuras de clave pública (tercero de confianza) y el ensanchamiento de la democracia y los derechos civiles. Estamos hablando de la firma digital y de los sistemas de voto embebidos en arquitecturas de comunidades o potentes edificios web.
Escuchados a los 16 ponentes participante en el Primer Panel Abierto Europeo sobre voto electrónico, con presencia de muy importantes especialistas y teniendo en cuenta nuestra propias reflexiones, declaramos agotada la tecnología de palitos, por vetusta e insegura, para realizar el recuento de votos en los distintos colegios electorales. Ha prestado un gran servicio a la Humanidad, justo es reconocerlo, pero ha llegado la hora de su sustitución. No es posible confiar en la eficiencia de las calculadoras y repudiar al mismo tiempo, con exhibición de ignorancia, la eficiencia de un contador electrónico de votos obligado a una operación computacional de cero complejidad.
Pero el impacto de las modernas tecnologías de decisión no se reduce o comprime a los periodos electorales. Su eficiencia y eficacia encuentra su mayor apogeo entre períodos electorales. La sangre de la política es la comunicación entre electores (comunicación horizontal), entre electores y elegidos (comunicación vertical) y entre electores y aglutinadores, partidos, coaliciones o agrupaciones cívicas (comunicación intermediada). ¿Alguien es capaz de imaginar en el entorno de la Sociedad de la Información un Defensor de los Consumidores o un Defensor del Pueblo no elegido, directamente, por el pueblo?; ¿alguien es capaz de imaginar un defensor del accionista, de los lectores o de los estudiantes no elegido, directamente, por los accionistas, los lectores o los estudiantes?. Las preguntas se podrían extender y afectarían a todos los ámbitos de la vida.
Las tecnologías de decisión, al deshacer o diluir el obstáculo de la reunión de electores o grupo social concernido, abren la posibilidad a nuevos campos de legitimación. Es muy común suponer que las modernas tecnologías de decisión suplantan el criterio de los expertos o personas más cualificadas o dicho de otro modo, la reunión de sabios. No es cierto. Las oportunidades de legitimación que nos brindan las modernas tecnologías de decisión son una cosa y otra bien distinta el criterio de los expertos o los que tienen mandato para tomar decisiones. Ambos supuestos siguen siendo imprescindibles y necesarios.
Gobernar al modo clásico con bajos volúmenes de información, con deficiente capacidad de proceso de dicha información, se convertirá en muy poco tiempo en poco menos que una impostura intolerable. Será imprescindible incorporar a la acción de gobierno de empresas e instituciones mayor precisión, más eficacia, más acompañamiento social y más éxito, mucho más éxito.
Además de mover grandes volúmenes de información hacia la red de redes, Internet, las modernas tecnologías de decisión afectan al gobierno de empresas e instituciones, afectan a la labor legislativa, afectan a las decisiones ejecutivas, modifican el contrato social entre electores y elegidos, entre empresas y clientes, entre lo público y lo privado e incorporan, asimismo, el factor tiempo y la ubicuidad como atributos y cuyo impacto está poco explorado. Las modernas tecnologías de decisión afectarán, por ejemplo, a la justicia con presencia de jurados ampliados consultivos e incluso vinculantes para hitos de gran trascendencia. Afectará a los sistemas de programación de los medios de comunicación de masas, inspirados, hasta la fecha en controles de audiencia pasivos, a los que se podría añadir sistemas de audiencia activos y sistemas cualificados, corriendo en tiempo real.
:::: Conplejidad
Las tecnologías de decisión y de voto electrónico para consultas públicas, están listas. Están listas, pero no son fáciles ni podemos incurrir en el error de improvisarlas o achatarrarlas llevando a cero el duro trabajo de investigación e implementación de empresas, laboratorios y desarrolladores. El reto no es contar votos electrónicamente de manera segura. Ese no es el reto, la humanidad hace más de medio siglo que lo sabe hacer, el reto consiste en la competencia para desplegar una arquitectura física y lógica robusta, sólida y atención, transparente para los interventores y para las autoridades electorales, con funcionalidad bajo control íntegro por parte de los interventores y las autoridades electorales, capaz de organizar la confianza y responder a ataques contra la señal, contra los procesos o los códigos maliciosos. El reto consiste, en suma, en desplegar sistemas completamente auditables, al servicio de la comunidad y bajo absoluto control de la comunidad.
Un reto, sin embargo, que no debe ser excusa para justificar la responsabilidad de legisladores y autoridades electorales en el retraso del despliegue de las nuevas tecnologías de decisión. El OVE está trabajando en un borrador de estándares de utilidad para empresas, laboratorios, desarrolladores, organizaciones de defensa de los derechos cívicos, autoridades electorales y legisladores. Estamos trabajando para que se cree una Oficina de Certificación Europea que contribuya a generar transparencia y organizar la confianza en ciudadanos e instituciones y que permita desplazar inversiones hacia las nuevas infraestructuras y la nueva cadena de valor que es imprescindible construir.
Es un borrador de estándares que contempla la captación electrónica del voto en el colegio electoral (los distintos sistemas), el transporte de la señal hacia los lugares de recuento, la estructura lógica y física de los sistemas de recuento y expedición de resultados, los sistemas de identificación de electores y los distintos niveles de automatización y claro está los estándares para el voto remoto o diferido, con capacidad todos ellos, los primeros y los segundos:
llevando casi a cero, los márgenes de error de nuestros vetustos sistemas.
Las tecnologías están listas y la sociedad está preparada, ¿lo están las autoridades electorales, los legisladores y el liderazgo político, académico y empresarial?. La sociedad de la información no genera rechazo social, está demostrado y buena muestra de lo que se dice es la votación electrónica masiva de Brasil. Los comportamientos reactivos europeos anidan entre los tomadores de decisión, donde se emboscan personas con conductas impropias, rabiosamente neoludistas, que torpedean la organización de un mejor criterio.
Observatorio Voto Electrónico
León, España, 28-02-200